miércoles, 16 de mayo de 2012

DE LA ETNOLINGÜÍSTICA A LA AFROLINGÜÍSTICA


DE LA ETNOLINGÜÍSTICA A LA AFROLINGÜÍSTICA

Para muchos Colombianos es bien sabido que los conquistadores Españoles vinieron a hacerse ricos a costa de nuestras grandes potencias naturales. Pero ellos no iban a sembrar ni recolectar el oro, para eso trajeron consigo miles de esclavos Africanos a quienes compraban antes de embarcar a América. Ellos tenían una cultura y miles de tradiciones invaluables antes de ser “comprados” y precisamente por eso Eduardo Galeano los describe muy sutilmente en su “libro de los abrazos” como los nadies. “Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanías. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número.  Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”. (1989, pág. 52). Estos trabajadores incansables que ayudaron a explotar nuestros recursos, siendo ellos explotados también, son los directos responsables en los dialectos de las costas más importantes de Colombia. Los Africanos son muy importantes para reconstruir nuestra historia a partir de la lingüística y no deben ser llamados ninguneados como se conocen actualmente en gran parte de Latinoamérica y el mundo.

Para encontrar una relación, similitudes y diferencias entre ambos dialectos debemos nombrar algunos términos, cuyos significados pueden estar tergiversados por el gran impacto del cambio lingüístico. Friedemann (1994). ¿Qué es la etnolingüística? En general, se refiere a la investigación entre los hechos lingüísticos y el correspondiente contexto social. Debido a esta definición es difícil confundir la etnolingüística a la sociolingüística, puesto que esta se mueve en ámbitos netamente urbanos. La etnolingüística tiende a dividirse en dos grandes campos de estudio: el primero que se refiere a las culturas indígenas y el otro por su parte al estudio de las comunidades afrocolombianas que conservan lenguas criollas ancestrales. Entre estas comunidades se resalta la importancia de las colombianas ya que, son unas de las pocas en Latinoamérica conservan el mayor número de lenguas ancestrales, aproximadamente 50 o 60, junto a Brasil, México y Perú. Entre estas lenguas se encuentra la lengua “Sáliva” en los llanos orientales y la lengua “Siona” en el Putumayo. Asimismo, las ya conocidas y nombradas lenguas Muisca y Quechua. Friedemann (1991)
A través del tiempo se han realizado bastantes estudios sobre la Etnolingüística en Colombia patrocinados generalmente, por el gobierno y la iglesia. Fray Bernardo de Lugo[1]  publicó en 1619, en la Universidad Complutense de Madrid, quizás uno de los libros más importantes para el estudio de la etnolingüística, llamado La gramática en la lengua general del nuevo reino, llamada mosca. En este libro se vive la lengua muisca en su plena vitalidad, por ejemplo: “Qyien eres tu que tan lixera buelas? La lengua Chibcha foy. Ado caminas? Del nuevo reyno, a tierras perefrinas, Que tendrá mis verdades por nouelas.” (Parte del Soneto de introducción del libro).

 Por otro lado, en lo que respecta a la etnolingüística en África debemos nombrar que gracias al contacto de las diferentes culturas (América, Asia y África) entre los siglos XV y XVI, permitió el nacimiento de las llamadas lenguas criollas, como por ejemplo el Pidgin usado por bastante tiempo durante el periodo de la Colonización. Estas se caracterizan por ser un subgrupo muy especial en razón de cualidades genéticas, estructurales y sociolingüística. Mas sin embargo, existen dos lenguas, o dialectos, afrocolombianas que se encuentran en el departamento de Bolívar y el archipiélago del mas Caribe; El corregimiento de San Basilio de Palenque y la lengua isleña de San Andrés y Providencia.

Con la llegada de los esclavos africanos a Colombia en el siglo XVI se hizo un acercamiento directo entre las dos culturas lo que traería un nuevo idioma, o dialecto. La costa atlántica al igual que los puertos de Cádiz y Sevilla, en España, eran los principales puntos de partida de los barcos que se dirigían al nuevo mundo que Cristóbal Colón dio a conocer. Estas embarcaciones llegaban a Antillas, de donde eran programados los barcos para los diferentes destinos. Debido a esto, las lenguas se fueron mezclando hasta que se creó un dialecto conocido como el Español Atlántico. Hacia los años 1711 y 1712, los esclavos eran llevados de Cartagena al Chocó. Existen diversos estudios y búsquedas realizadas a través del tiempo que nos permite hacer un acercamiento más profundo a las inmensas similitudes que tenemos con las lenguas africanas y de esta manera hacer más notoria la influencia que tenemos de África. Friedemann (1991)

Según Nicolás del Castillo en su obra “Esclavos negros en Cartagena” describe que la procedencia de los esclavos africanos que llegaban al único puerto autorizado para recibir tropas o cargas a Colombia. De los años 1533 a 1580 predominaron los “yolofos”, “fulos”, “mandigas”, entre otros provenientes de la franja que va de Senegal a Sierra Leona. De 1580 a 1640, los congos y los angoleños eran los que predominaban. Y de 1640 hacia el final de la esclavización eran provenientes de África Central Occidental. Gracias a del Castillo, podemos inferir que las lenguas que llegaron a Colombia, o la Nueva Granada como era conocida antiguamente, fueron las lenguas africanas típicas de las zonas costeras del occidente de África (Senegal a Angola). 

Estos idiomas ancestrales hacían parte de tres ramas de la familia Níger-Congo, la subfamilia Atlántico Occidental: un poco debajo de esta se encuentra la familia Mandé; en la parte central la familia Kwa; y al sur de toda la franja la subfamilia Benue-Congo. Todos estos esclavos vivieron en partes diferentes de Colombia y fueron sometidos a diferentes estados de mandato, diferentes tratos de parte de sus amos, etc. Esto, por su parte, constituyo en que formo y a quienes influyeron con su Lengua.

Algunos siglos atrás, en las costas de África central, existieron familias o tribus llamadas los Pigmeos y los Bantú. Tribus nómadas que fueron traídas a América en la época de la conquista y que luego serian parte de una de las primeras familias colombianas en ser declaradas libres en el departamento de Bolívar, en la costa Caribe colombiano. Nos referimos entonces a la familia de San Basilio del Palenque –también llamada San Palenque del Basilio pero sus habitantes argumentan que el pueblo no es del santo sino el santo es del pueblo. Considerado como la cuna de la riqueza cultural africana en el territorio colombiano tuvo origen a un nuevo dialecto, luego considerado una lengua. La lengua palenquera la cual es el único idioma criollo creado a base del español con elementos africanos usado en el mundo. Sus estructuras vienen de las lenguas de los pueblos Bantú africanos y de la lengua “Kikongo” del Congo. Esta lengua también fue creada por la necesidad de comunicación entre los representantes africanos y los esclavistas europeos. Hoy en día esta lengua vive e incluso en las escuelas se dictan clases en la lengua palenquera y se fomenta el aprendizaje del español sin perder su identidad cultural.

Debido al descubrimiento de las minas de oro en el Chocó y otras partes, se dio el contacto entre tres culturas diferentes –contacto tripartito lingüístico- hablantes de español, de lenguas amerindios y lenguas africanas ancestrales. En esa época, además del látigo, también se creé fue usado un nuevo dialecto o un pidgin llamado afro-español por el contacto entre el amo y el esclavo. Montes (1982) mantuvo que, tanto en el Pacífico y el Atlántico, sobresalen varios aspectos fonéticos interesantes. Por ejemplo, el intercambio y neutralización entre /r/ y /l/ (querella/quedella, rabo/labo, red/led), la aspiración o perdida de la /s/, la pronunciación velar de /n/ final de palabra. De Granda (1974 - 1698), luego de señalar estos ejemplos considera probable la influencia del origen africano en estos cambios, teniendo en cuenta la frecuencia de estos cambios en los idiomas del área guineana. Un segundo aspecto que nos confirma la presencia de

Las lenguas africanas en las costas colombianas es el uso de la doble negación. Por ejemplo, en el Chocó dicen: “Yo no sé no, yo no crecí en Quibdó no”.  Estas estructuras existen también en lenguas africanas.

El profesor William W. Megenney (1976, 1978, 1989) se ha preocupado por el aspecto de la huella africana que fue inculcada en el español de la costa caribe de Colombia. Por ejemplo,  «cambio de f a h» en casos como ‘fuerte’ = huerte (la ‘h’ representa la aspiración laríngea), «la nasalización de vocales que no caen junto a consonantes nasales», «el llamado ‘golpe’ cartagenero» (‘porque’ =  pokke). Este rasgo dialectal también es dado en los campos ancestrales de África subsahariana. German de Granda presentó un informe sobre las similitudes entre el dialecto palenquero y las lenguas habladas en las islas de San Tomé y Annobom en el Golfo de Guinea. En este debate defendió su tesis al aclarar que ambos sitios fueron puertos estratégicos en los siglos XV y XVI; y que los orígenes del palenque vienen de los orígenes de la lengua criolla africana en ese momento llamada lustiano-bantú, la cual es hablada en la actualidad y que fue influenciada por los esclavistas portugueses, es un modelo lingüístico para la lengua palenquera de Bolívar. (De Granda 1978). Así, tanto el criollo colombiano como el de San Tomé reducen a /l/ las dos vibrantes ibéricas; en santomense port. ‘ar’ (‘aire’) pasa a ali y port. ‘rato’ (‘rata’) da latu, como en San Basilio ‘cara’ pasa a kala y ‘romper´a lupé. (De Granda 1989, 177). Las consonantes pre nasalizadas, son conocidas ampliamente en gran parte de África y aun así son también usadas en el palenquero al comienzo de palabras como mbulo ‘burro’, ndrumí ‘dormir’o ngande ‘grande’.

A lo largo de esta investigación me han surgido varias preguntas. No sé cómo aún siguen habiendo personas que critican, aun en cuando sin ser racistas, las personas de raza negra. Escuchamos en las calles como algunas personas arremedan o imitan los costeños, pastusos, etc. Además, los humoristas y en los actores en sus obras de teatro  tratan estos dialectos a manera de burla, y pocas veces se les hace un verdadero homenaje en función de agradecimiento por haber hecho más grande y rica nuestra cultura porque pese a que ellos fueron tan desafortunados de ser esclavizados y traídos a nuestras tierras, nosotros los Colombianos aun agradecemos que eso haya sido así y que sin importar que hayamos tenido visitas de muchas partes de todo el mundo son nuestros hermanos africanos los que nos contagiaron con sus ancestrales tradiciones.


[1] Padre Fray Bernardo de Lugo, predicador general del orden de predicadores, y catedrático de la dicha lengua, en el convento de Rosario de la ciudad de Santa Fe.