Published with Blogger-droid v2.0.4
lunes, 28 de mayo de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
Publicado por
Unknown
en
5/20/2012 12:14:00 a. m.
miércoles, 16 de mayo de 2012
DE LA ETNOLINGÜÍSTICA A LA AFROLINGÜÍSTICA
Publicado por
Unknown
en
5/16/2012 09:18:00 p. m.
DE LA ETNOLINGÜÍSTICA A
LA AFROLINGÜÍSTICA
Para
muchos Colombianos es bien sabido que los conquistadores Españoles vinieron a
hacerse ricos a costa de nuestras grandes potencias naturales. Pero ellos no
iban a sembrar ni recolectar el oro, para eso trajeron consigo miles de
esclavos Africanos a quienes compraban antes de embarcar a América. Ellos
tenían una cultura y miles de tradiciones invaluables antes de ser “comprados”
y precisamente por eso Eduardo Galeano los describe muy sutilmente en su “libro de los abrazos” como los nadies. “Que
no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino
supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanías. Que no practican cultura,
sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen
cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino
en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la
bala que los mata”. (1989, pág. 52). Estos trabajadores incansables que
ayudaron a explotar nuestros recursos, siendo ellos explotados también, son los
directos responsables en los dialectos de las costas más importantes de
Colombia. Los Africanos son muy importantes para reconstruir nuestra historia a
partir de la lingüística y no deben ser llamados ninguneados como se conocen
actualmente en gran parte de Latinoamérica y el mundo.
Para
encontrar una relación, similitudes y diferencias entre ambos dialectos debemos
nombrar algunos términos, cuyos significados pueden estar tergiversados por el
gran impacto del cambio lingüístico. Friedemann (1994). ¿Qué es la etnolingüística? En general, se refiere a la
investigación entre los hechos lingüísticos y el correspondiente contexto
social. Debido a esta definición es difícil confundir la etnolingüística a la
sociolingüística, puesto que esta se mueve en ámbitos netamente urbanos. La
etnolingüística tiende a dividirse en dos grandes campos de estudio: el primero
que se refiere a las culturas indígenas y el otro por su parte al estudio de
las comunidades afrocolombianas que conservan lenguas criollas ancestrales.
Entre estas comunidades se resalta la importancia de las colombianas ya que,
son unas de las pocas en Latinoamérica conservan el mayor número de lenguas
ancestrales, aproximadamente 50 o 60, junto a Brasil, México y Perú. Entre
estas lenguas se encuentra la lengua “Sáliva” en los llanos orientales y la
lengua “Siona” en el Putumayo. Asimismo, las ya conocidas y nombradas lenguas
Muisca y Quechua. Friedemann (1991)
A
través del tiempo se han realizado bastantes estudios sobre la Etnolingüística
en Colombia patrocinados generalmente, por el gobierno y la iglesia. Fray
Bernardo de Lugo[1]
publicó en 1619, en la Universidad
Complutense de Madrid, quizás uno de los libros más importantes para el estudio
de la etnolingüística, llamado La gramática en la lengua general del nuevo
reino, llamada mosca. En este libro se vive la lengua muisca en su plena
vitalidad, por ejemplo: “Qyien eres tu
que tan lixera buelas? La lengua Chibcha foy. Ado caminas? Del nuevo reyno, a
tierras perefrinas, Que tendrá mis verdades por nouelas.” (Parte del Soneto
de introducción del libro).
Por
otro lado, en lo que respecta a la etnolingüística en África debemos nombrar
que gracias al contacto de las diferentes culturas (América, Asia y África)
entre los siglos XV y XVI, permitió el nacimiento de las llamadas lenguas
criollas, como por ejemplo el Pidgin usado por bastante tiempo durante el
periodo de la Colonización. Estas se caracterizan por ser un subgrupo muy
especial en razón de cualidades genéticas, estructurales y sociolingüística. Mas
sin embargo, existen dos lenguas, o dialectos, afrocolombianas que se
encuentran en el departamento de Bolívar y el archipiélago del mas Caribe; El
corregimiento de San Basilio de Palenque y la lengua isleña de San Andrés y
Providencia.
Con la llegada de los esclavos africanos a Colombia en el
siglo XVI se hizo un acercamiento directo entre las dos culturas lo que traería
un nuevo idioma, o dialecto. La costa atlántica al igual que los puertos de
Cádiz y Sevilla, en España, eran los principales puntos de partida de los
barcos que se dirigían al nuevo mundo que Cristóbal Colón dio a conocer. Estas
embarcaciones llegaban a Antillas, de donde eran programados los barcos para
los diferentes destinos. Debido a esto, las lenguas se fueron mezclando hasta
que se creó un dialecto conocido como el Español Atlántico. Hacia los años 1711
y 1712, los esclavos eran llevados de Cartagena al Chocó. Existen diversos
estudios y búsquedas realizadas a través del tiempo que nos permite hacer un
acercamiento más profundo a las inmensas similitudes que tenemos con las
lenguas africanas y de esta manera hacer más notoria la influencia que tenemos
de África. Friedemann (1991)
Según
Nicolás del Castillo en su obra “Esclavos negros en Cartagena” describe que la
procedencia de los esclavos africanos que llegaban al único puerto autorizado
para recibir tropas o cargas a Colombia. De los años 1533 a 1580 predominaron
los “yolofos”, “fulos”, “mandigas”, entre otros provenientes de la franja que
va de Senegal a Sierra Leona. De 1580 a 1640, los congos y los angoleños eran
los que predominaban. Y de 1640 hacia el final de la esclavización eran
provenientes de África Central Occidental. Gracias a del Castillo, podemos
inferir que las lenguas que llegaron a Colombia, o la Nueva Granada como era
conocida antiguamente, fueron las lenguas africanas típicas de las zonas
costeras del occidente de África (Senegal a Angola).
Estos
idiomas ancestrales hacían parte de tres ramas de la familia Níger-Congo, la
subfamilia Atlántico Occidental: un poco debajo de esta se encuentra la familia
Mandé; en la parte central la familia Kwa; y al sur de toda la franja la
subfamilia Benue-Congo. Todos estos esclavos vivieron en partes diferentes de
Colombia y fueron sometidos a diferentes estados de mandato, diferentes tratos
de parte de sus amos, etc. Esto, por su parte, constituyo en que formo y a
quienes influyeron con su Lengua.
Algunos
siglos atrás, en las costas de África central, existieron familias o tribus
llamadas los Pigmeos y los Bantú. Tribus nómadas que fueron traídas a América
en la época de la conquista y que luego serian parte de una de las primeras
familias colombianas en ser declaradas libres en el departamento de Bolívar, en
la costa Caribe colombiano. Nos referimos entonces a la familia de San Basilio
del Palenque –también llamada San Palenque del Basilio pero sus habitantes
argumentan que el pueblo no es del santo sino el santo es del pueblo.
Considerado como la cuna de la riqueza cultural africana en el territorio
colombiano tuvo origen a un nuevo dialecto, luego considerado una lengua. La
lengua palenquera la cual es el único idioma criollo creado a base del español
con elementos africanos usado en el mundo. Sus estructuras vienen de las
lenguas de los pueblos Bantú africanos y de la lengua “Kikongo” del Congo. Esta
lengua también fue creada por la necesidad de comunicación entre los
representantes africanos y los esclavistas europeos. Hoy en día esta lengua
vive e incluso en las escuelas se dictan clases en la lengua palenquera y se
fomenta el aprendizaje del español sin perder su identidad cultural.
Debido
al descubrimiento de las minas de oro en el Chocó y otras partes, se dio el
contacto entre tres culturas diferentes –contacto tripartito lingüístico-
hablantes de español, de lenguas amerindios y lenguas africanas ancestrales. En
esa época, además del látigo, también se creé fue usado un nuevo dialecto o un
pidgin llamado afro-español por el contacto entre el amo y el esclavo. Montes
(1982) mantuvo que, tanto en el Pacífico y el Atlántico, sobresalen varios
aspectos fonéticos interesantes. Por ejemplo, el intercambio y neutralización
entre /r/ y /l/ (querella/quedella, rabo/labo, red/led), la aspiración o
perdida de la /s/, la pronunciación velar de /n/ final de palabra. De Granda
(1974 - 1698), luego de señalar estos ejemplos considera probable la influencia
del origen africano en estos cambios, teniendo en cuenta la frecuencia de estos
cambios en los idiomas del área guineana. Un segundo aspecto que nos confirma
la presencia de
Las
lenguas africanas en las costas colombianas es el uso de la doble negación. Por
ejemplo, en el Chocó dicen: “Yo no sé no,
yo no crecí en Quibdó no”. Estas
estructuras existen también en lenguas africanas.
El
profesor William W. Megenney (1976, 1978, 1989) se ha preocupado por el aspecto
de la huella africana que fue inculcada en el español de la costa caribe de
Colombia. Por ejemplo, «cambio de f a h»
en casos como ‘fuerte’ = huerte (la ‘h’ representa la aspiración laríngea), «la
nasalización de vocales que no caen junto a consonantes nasales», «el llamado
‘golpe’ cartagenero» (‘porque’ = pokke).
Este rasgo dialectal también es dado en los campos ancestrales de África
subsahariana. German de Granda presentó un informe sobre las similitudes entre
el dialecto palenquero y las lenguas habladas en las islas de San Tomé y
Annobom en el Golfo de Guinea. En este debate defendió su tesis al aclarar que
ambos sitios fueron puertos estratégicos en los siglos XV y XVI; y que los
orígenes del palenque vienen de los orígenes de la lengua criolla africana en
ese momento llamada lustiano-bantú, la cual es hablada en la actualidad y que
fue influenciada por los esclavistas portugueses, es un modelo lingüístico para
la lengua palenquera de Bolívar. (De Granda 1978). Así, tanto el criollo
colombiano como el de San Tomé reducen a /l/ las dos vibrantes ibéricas; en
santomense port. ‘ar’ (‘aire’) pasa a ali y port. ‘rato’ (‘rata’) da latu, como
en San Basilio ‘cara’ pasa a kala y ‘romper´a lupé. (De Granda 1989, 177). Las
consonantes pre nasalizadas, son conocidas ampliamente en gran parte de África
y aun así son también usadas en el palenquero al comienzo de palabras como
mbulo ‘burro’, ndrumí ‘dormir’o ngande ‘grande’.
A
lo largo de esta investigación me han surgido varias preguntas. No sé cómo aún
siguen habiendo personas que critican, aun en cuando sin ser racistas, las
personas de raza negra. Escuchamos en las calles como algunas personas
arremedan o imitan los costeños, pastusos, etc. Además, los humoristas y en los
actores en sus obras de teatro tratan estos
dialectos a manera de burla, y pocas veces se les hace un verdadero homenaje en
función de agradecimiento por haber hecho más grande y rica nuestra cultura
porque pese a que ellos fueron tan desafortunados de ser esclavizados y traídos
a nuestras tierras, nosotros los Colombianos aun agradecemos que eso haya sido
así y que sin importar que hayamos tenido visitas de muchas partes de todo el
mundo son nuestros hermanos africanos los que nos contagiaron con sus
ancestrales tradiciones.
[1] Padre Fray Bernardo de Lugo, predicador general del orden de
predicadores, y catedrático de la dicha lengua, en el convento de Rosario de la
ciudad de Santa Fe.
domingo, 22 de abril de 2012
Mito Satere-Mawe
Publicado por
Unknown
en
4/22/2012 07:32:00 p. m.
En el
comienzo de todas las cosas, había tres hermanos, dos eran hombres y la hermana
era una muchacha bonita llamada Uniaí. Uniaí era la dueña de Nocoquém, un lugar
encantado, uno de los más hermosos de la Tierra. Solo ella conocía todas las
plantas que había allí: las que servían para comer, las medicinales, las buenas
para hacer jícaras y las que servían para hacer cuentas de collar. Todo lo que
necesitaban sus hermanos, ella se los enseñaba poco a poco. Fue ella quien
plantó en Nocoquem un árbol de castaño que creció como ninguno. Uniaí no tenía
marido.
En aquel tiempo los animales eran también personas y todos tenían un solo deseo: casarse con ella. Pero los hermanos de Uniaí no querían: era mejor que su hermana se quedara con ellos, consiguiéndoles todo lo que necesitaban. Entre los animales, la viborita fue la primera en manifestar su deseo. Todos los días esparcía en el camino un perfume que alegraba y enternecía el corazón. Uniaí pasaba por ahí y exclamaba:
- Qué rico
perfume!
La viborita
que siempre andaba ahí cerca, acabó por animarse con esos cumplidos:
- Le gusto
a Uniaí! Lo sabía.
Y fue a
tenderse más adelante en medio del camino. Cuando llegó Uniaí, la viborita la
miró fijamente a los ojos y deseó que fuera su esposa. Con ese simple
encantamiento, cualquier animal, planta o persona estaba ya casado y engendraba
un hijo. De esta forma, con el encantamiento del perfume, Uniaí quedó
embarazada y sus hermanos se pusieron furiosos:
- Ahora
Uniaí va a cuidar de su hijo y ya no nos va a ayudar en nada - dijeron.
Por ningún
motivo querían ver a su hermana con su hijo.
Por eso Uniaí se marchó de Nocoquém. Entre tanto, el árbol de castaño se había hecho tan grande y frondoso que parecía un cielo verde y de sus ramas pendían unos erizos que, como cajitas de sorpresa, guardaban adentro las castañas.
Uniaí construyó su casa muy lejos, cerca de un río. El niño nació fuerte y bonito. Su madre lo bañaba entre las mariposas que acostumbraban volar junto a las riberas. Allí fue creciendo el niño cada vez más fuerte y hermoso. Uniaí le contaba historias de Nocoquem, le contaba de las plantas, de sus tíos y del árbol de castaño. Cuando el niño aprendió a hablar, exclamó:
- Yo también quiero comer castañas. Yo también quiero comer esas frutas que tanto les gustan a mis tíos.
Por eso Uniaí se marchó de Nocoquém. Entre tanto, el árbol de castaño se había hecho tan grande y frondoso que parecía un cielo verde y de sus ramas pendían unos erizos que, como cajitas de sorpresa, guardaban adentro las castañas.
Uniaí construyó su casa muy lejos, cerca de un río. El niño nació fuerte y bonito. Su madre lo bañaba entre las mariposas que acostumbraban volar junto a las riberas. Allí fue creciendo el niño cada vez más fuerte y hermoso. Uniaí le contaba historias de Nocoquem, le contaba de las plantas, de sus tíos y del árbol de castaño. Cuando el niño aprendió a hablar, exclamó:
- Yo también quiero comer castañas. Yo también quiero comer esas frutas que tanto les gustan a mis tíos.
- No es fácil, hijo mío. Ahora tus tíos son los dueños de Nocoquém y nosotros no podemos entrar allí.
Pero el niño insistía en que quería comer esas frutas tan deliciosas.
- Es peligroso, hijo mío, tus tíos pusieron como guardianes al tepescuintle, el periquito y a la guacamaya.
- Pues de todos modos quiero ir.
Quería porque quería. A Uniaí no le quedó más remedio que contentarlo, así que se pusieron en camino. Poco después, en Nocoquém, el tepescuintle vio debajo del árbol de castaño las cenizas de una hoguera en donde alguien había asado castañas. En seguida fue a contárselo a los hermanos de Uniaí. Uno de los hermanos sacudió la cabeza y dijo:
- Cómo es
posible? ¿No será que el tepescuintle se equivocó?
Pero
también el periquito vio lo mismo y también la guacamaya. Así que los dos
hermanos decidieron mandar al chango para que vigilara el castaño y le
ordenaron:
- Si ves a alguien, una persona o un niño, lo matas.
- Si ves a alguien, una persona o un niño, lo matas.
Al día siguiente el hijo de Uniaí quería comer más castañas y como conocía el camino a Nocoquem, se marchó solo. Esta vez el chango lo vio subir al árbol; entonces, escondiéndose en la espesura, sacó su arco y le disparó una flecha. Cayeron un montón de castañas y junto con las castañas, el niño.
Apenas Uniaí se dio cuenta de la ausencia de su hijo, salió corriendo hacia Nocoquem. Corrió y corrió sin parar. Cuando llegó, encontró su hijo muerto. Sopló y volvió a soplar pero nada! entonces lloró, lloró desesperadamente, no dejaba de llorar!
Pero de tanta tristeza brotó la fuerza:
- ¡Tus tíos te hicieron esto. Querían verte muerto. Pero vas a ver, haré de ti la semilla de la planta más poderosa que jamás se ha visto!
Y plantó a su hijo en la tierra y cantó de esta manera:
- Grande serás, curador de los hombres! Todos tendrán que acudir a ti para acabar con las enfermedades, para tener fuerza en la guerra y fuerza en el amor. Grande serás!
Entonces, del ojo izquierdo del niño nació una planta que no era fuerte. Era el falso guaraná, que todavía existe y que los indios llaman "uaraná-hôp". Después, del ojo derecho nació el guaraná verdadero que los indios llaman "uaraná-cécé". Por eso el fruto del guaraná se parece al ojo de las personas.
Unos días después, Uniaí fue a ver la planta que había criado. El guaraná estaba ya grande y lleno de frutos y debajo de él encontró a su hijo, alegre, fuerte y hermoso. Ese niño que nació de la tierra como una planta, fue el primer indio Maué. Es la fuerza y la vitalidad y es el origen de la tribu.
Explicación: Este
mito explica el origen del Guaraná. El Guaraná es un árbol fundamental para la
tribu Sateré-Mawe, ubicado en Brasil. Los Sateré-Mawé, como se autodenominan,
son un pueblo indígena, creadores del cultivo del guaraná, particularmente son
los inventores del proceso la extracción del fruto de la trepadora silvestre.
Están relacionados al tronco Tupí, y de la familia de los Tupí-Guaraníes. Los
Sateré-Mawés se localizan en medio del río Amazonas, en Pará, Brasil.
El mito
explica a los Sateré-Mawe como nació la vida en su tribu y porque el fruto de
su árbol se parece a un ojo humano. Además, cuenta porque hay un Guaraná
falso que tiene sabor picante y el verdadero que es alimento de vida.
El mensaje
del mito es que los seres humanos estamos relacionados directamente con la
naturaleza y que el origen de las plantas se puede explicar a través del origen
de los seres humanos.
El problema de Colombia
Publicado por
Unknown
en
4/22/2012 06:45:00 p. m.
“¿Cómo
asi? – En una sola palabra el problema de Colombia… Muestre a ver que decimos- Corrupción,
violencia; indiferencia; desempleo;” entre otros. El problema de Colombia,
estamos de acuerdo con los encuestados no es solo uno sino muchos. Sin embargo,
no se puede descartar que exista uno que origine todos los demás. Aquel problema
que configura y representa la sociedad y al Estado colombiano tal y como es.
Pero no podríamos
empezar a hablar de NUESTRO problema sin saber qué piensan los mismos
colombianos y si son capaces de identificar esa contrariedad raíz que al final
perjudica a cada uno de quienes habitamos Colombia. Es por esto que hemos realizado una
entrevista a cincuenta personas con tres
sencillas preguntas que responden a cuál es el problema de Colombia, la
solución a ese problema y un aporte personal a la solución, respectivamente.
La mayoría de personas
concuerdan en que el principal problema de Colombia es la corrupción, y
descargan la responsabilidad de la actualidad del país en los políticos y
funcionarios públicos deshonestos. He aquí, en las respuestas de los
entrevistados, parte del problema colombiano. Desentenderse de él depositando
la culpa en factores diferentes que nos
excluyen como parte del problema, sin preguntarnos qué hay en nuestra
idiosincrasia que pueda generar el desastre de la situación colombiana.
Pero antes de atrevernos
a develar ese problema original debemos entender que somos incapaces de resolver conflictos.
Los colombianos no sabemos vivir en comunidad y asumir un comportamiento
tolerante frente a los intereses del otro. La viveza individual se premia
opacando la racionalidad colectiva. El pasar por encima del otro para obtener
lo que queremos es un rasgo que nos caracteriza y nos garantiza la subsistencia
dentro de nuestra propia lógica. Esa misma “malicia indígena” de la que nos
ufanamos y que no nos deja varados, es la que retrasa el progreso de Colombia
en todos sus sentidos.
Otro gran grupo de
entrevistados señalan que el problema de
Colombia está en la falta de educación que se solucionaría con más apoyo del gobierno
para la financiación e inversión en educación de calidad. Y aunque es cierto
que nuestro país no ofrece las mejores oportunidades en educación, frente a
esto tenemos que decir que aunque fuéramos todos estudiados y no existieran
analfabetas, sería igualmente difícil de progresar sino existiese un cambio en
la actitud. ¿O cuántos ladrones de cuello blanco no encontramos a diario en los
noticieros? Egresados de las mejores y más prestigiosas universidades
aprovechándose de lo que son los bienes públicos. Lo que se necesita es un cambio en la lógica
social. La construcción de una conciencia de lo colectivo, empezar a perseguir
con las acciones privadas un sueño público que genere felicidad a la mayoría.
De esta manera podremos empezar a ver los frutos en el ámbito privado. En fin,
una nueva moralidad.
Resulta curioso como
dependiendo de la experiencia de vida de las personas responden esta encuesta
desde su opinión personal mas no una opinión global. Por ejemplo, las personas
del campo o sin educación piensan que el único problema de Colombia es la
violencia. Y como no si estas personas han sido las más vulnerables a ataques
guerrilleros, donde el político que gana es el que promete paz y resulta es
aliando con grupos al margen de la ley para hacer de las suyas y aprovecharse
de los más necesitados.
En los colombianos existe
cierta fe que impulsa a seguir creyendo en una figura salvadora. En ese alguien
que subirá al poder y cambiará por fin el curso del país. Pero esto es solo un
atajo contradictoriamente lento para obtener el país idealizado que deseamos.
Es más difícil comprender que a Colombia no se le abrirá camino gracias a una
persona comprometida realmente con el país, sino que el cambio está en la misma
dinámica de la sociedad y que como miembros de ella ese compromiso debe empezar
desde nuestra individualidad. Los atajos han sido siempre la forma de accionar
de los colombianos, como ejemplo principal está el narcotráfico, hoy día
nuestro sello de reconocimiento internacional. Comercializar narcóticos ha sido
la salida más “ingeniosa” y obvia que
han tenido los colombianos para surgir a pesar de la pobreza. Aquí no importan
los medios para obtener dinero. En esta lógica no interesa quebrantar una
sociedad a punta de violencia siempre y cuando se vean los frutos de manera
rápida.
Qué significa tener
corrupción en un país, de hecho qué significa corrupción. ¿Tenemos los
colombianos bien definido este término?, la corporación “Transparencia por
Colombia” define la corrupción textualmente como “el abuso de
posiciones de poder o de confianza, para beneficio particular en detrimento del
interés colectivo, realizado a través de ofrecer o solicitar, entregar
o recibir, bienes en dinero o en especie, en servicios o beneficios, a cambio
de acciones, decisiones u omisiones”. Nos suena como parecido, como común de
hecho normal y no es para más. En Colombia no solo los políticos tienen el
poder del gobierno y el estado sino que además son dueños de los principales
medios masivos de comunicación del país.
Colombia es un país
divertido, con sabor, alegre. Por eso los extranjeros quedan fascinados cuando
llegan a nuestro país. Esa misma viveza individual nos da la chispa. Pensemos
que si Colombia combinara eso con la organización de un país como Suiza
tendríamos mayores posibilidades de progreso. Un país donde las normas estén
creadas para cumplirse y donde la capacidad de improvisación, que ya tenemos,
se conjugue para crear un sistema que sí
funcione.
Pero un país que sabe
de su multiculturalidad y la muestra con orgullo es en el fondo uno que niega
esas mismas raíces, que las rechaza y les ofrece menos oportunidades. La
exclusión de lo que es de nosotros por lo de afuera. El problema original de
Colombia está en la falta de identidad que está configurada en sus ciudadanos.
El hecho de no sentir propio lo que es nuestro es la raíz de nuestras acciones
dirigidas hacia el bien privado. Soñamos con un país verdaderamente democrático
en el que todos tengan oportunidades de salir adelante y sacar parte justa del
mercado. Donde la sociedad no encuentre disparidades tan grandes y cada
individuo vea posible el surgir dentro del marco de la legalidad. La clave para
conseguirlo es simple: el respeto de cada uno por lo que es de todos. Lo
difícil es cambiar el pensamiento de que la viveza es la manera más inteligente
de sobrevivir en una sociedad por uno que priorice el valor de la cooperación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)