domingo, 22 de abril de 2012

El problema de Colombia


“¿Cómo asi? – En una sola palabra el problema de Colombia… Muestre a ver que decimos- Corrupción, violencia; indiferencia; desempleo;” entre otros. El problema de Colombia, estamos de acuerdo con los encuestados no es solo uno sino muchos. Sin embargo, no se puede descartar que exista uno que origine todos los demás. Aquel problema que configura y representa la sociedad y al Estado colombiano tal y como es. 

Pero no podríamos empezar a hablar de NUESTRO problema sin saber qué piensan los mismos colombianos y si son capaces de identificar esa contrariedad raíz que al final perjudica a cada uno de quienes habitamos Colombia.  Es por esto que hemos realizado una entrevista  a cincuenta personas con tres sencillas preguntas que responden a cuál es el problema de Colombia, la solución a ese problema y un aporte personal a la solución, respectivamente.
La mayoría de personas concuerdan en que el principal problema de Colombia es la corrupción, y descargan la responsabilidad de la actualidad del país en los políticos y funcionarios públicos deshonestos. He aquí, en las respuestas de los entrevistados, parte del problema colombiano. Desentenderse de él depositando la culpa en  factores diferentes que nos excluyen como parte del problema, sin preguntarnos qué hay en nuestra idiosincrasia que pueda generar el desastre de la situación colombiana.
Pero antes de atrevernos a develar ese problema original debemos entender  que somos incapaces de resolver conflictos. Los colombianos no sabemos vivir en comunidad y asumir un comportamiento tolerante frente a los intereses del otro. La viveza individual se premia opacando la racionalidad colectiva. El pasar por encima del otro para obtener lo que queremos es un rasgo que nos caracteriza y nos garantiza la subsistencia dentro de nuestra propia lógica. Esa misma “malicia indígena” de la que nos ufanamos y que no nos deja varados, es la que retrasa el progreso de Colombia en todos sus sentidos.
Otro gran grupo de entrevistados  señalan que el problema de Colombia está en la falta de educación  que se solucionaría con más apoyo del gobierno para la financiación e inversión en educación de calidad. Y aunque es cierto que nuestro país no ofrece las mejores oportunidades en educación, frente a esto tenemos que decir que aunque fuéramos todos estudiados y no existieran analfabetas, sería igualmente difícil de progresar sino existiese un cambio en la actitud. ¿O cuántos ladrones de cuello blanco no encontramos a diario en los noticieros? Egresados de las mejores y más prestigiosas universidades aprovechándose de lo que son los bienes públicos.  Lo que se necesita es un cambio en la lógica social. La construcción de una conciencia de lo colectivo, empezar a perseguir con las acciones privadas un sueño público que genere felicidad a la mayoría. De esta manera podremos empezar a ver los frutos en el ámbito privado. En fin, una nueva moralidad.

Resulta curioso como dependiendo de la experiencia de vida de las personas responden esta encuesta desde su opinión personal mas no una opinión global. Por ejemplo, las personas del campo o sin educación piensan que el único problema de Colombia es la violencia. Y como no si estas personas han sido las más vulnerables a ataques guerrilleros, donde el político que gana es el que promete paz y resulta es aliando con grupos al margen de la ley para hacer de las suyas y aprovecharse de los más necesitados.
En los colombianos existe cierta fe que impulsa a seguir creyendo en una figura salvadora. En ese alguien que subirá al poder y cambiará por fin el curso del país. Pero esto es solo un atajo contradictoriamente lento para obtener el país idealizado que deseamos. Es más difícil comprender que a Colombia no se le abrirá camino gracias a una persona comprometida realmente con el país, sino que el cambio está en la misma dinámica de la sociedad y que como miembros de ella ese compromiso debe empezar desde nuestra individualidad. Los atajos han sido siempre la forma de accionar de los colombianos, como ejemplo principal está el narcotráfico, hoy día nuestro sello de reconocimiento internacional. Comercializar narcóticos ha sido la salida más “ingeniosa”  y obvia que han tenido los colombianos para surgir a pesar de la pobreza. Aquí no importan los medios para obtener dinero. En esta lógica no interesa quebrantar una sociedad a punta de violencia siempre y cuando se vean los frutos de manera rápida.  

Qué significa tener corrupción en un país, de hecho qué significa corrupción. ¿Tenemos los colombianos bien definido este término?, la corporación “Transparencia por Colombia” define la corrupción textualmente como “el abuso de posiciones de poder o de confianza, para beneficio particular en detrimento del interés colectivo, realizado a través de ofrecer o solicitar, entregar o recibir, bienes en dinero o en especie, en servicios o beneficios, a cambio de acciones, decisiones u omisiones”. Nos suena como parecido, como común de hecho normal y no es para más. En Colombia no solo los políticos tienen el poder del gobierno y el estado sino que además son dueños de los principales medios masivos de comunicación del país.
Colombia es un país divertido, con sabor, alegre. Por eso los extranjeros quedan fascinados cuando llegan a nuestro país. Esa misma viveza individual nos da la chispa. Pensemos que si Colombia combinara eso con la organización de un país como Suiza tendríamos mayores posibilidades de progreso. Un país donde las normas estén creadas para cumplirse y donde la capacidad de improvisación, que ya tenemos, se conjugue para  crear un sistema que sí funcione.
Pero un país que sabe de su multiculturalidad y la muestra con orgullo es en el fondo uno que niega esas mismas raíces, que las rechaza y les ofrece menos oportunidades. La exclusión de lo que es de nosotros por lo de afuera. El problema original de Colombia está en la falta de identidad que está configurada en sus ciudadanos. El hecho de no sentir propio lo que es nuestro es la raíz de nuestras acciones dirigidas hacia el bien privado. Soñamos con un país verdaderamente democrático en el que todos tengan oportunidades de salir adelante y sacar parte justa del mercado. Donde la sociedad no encuentre disparidades tan grandes y cada individuo vea posible el surgir dentro del marco de la legalidad. La clave para conseguirlo es simple: el respeto de cada uno por lo que es de todos. Lo difícil es cambiar el pensamiento de que la viveza es la manera más inteligente de sobrevivir en una sociedad por uno que priorice el valor de la cooperación.

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