“¿Cómo
asi? – En una sola palabra el problema de Colombia… Muestre a ver que decimos- Corrupción,
violencia; indiferencia; desempleo;” entre otros. El problema de Colombia,
estamos de acuerdo con los encuestados no es solo uno sino muchos. Sin embargo,
no se puede descartar que exista uno que origine todos los demás. Aquel problema
que configura y representa la sociedad y al Estado colombiano tal y como es.
Pero no podríamos
empezar a hablar de NUESTRO problema sin saber qué piensan los mismos
colombianos y si son capaces de identificar esa contrariedad raíz que al final
perjudica a cada uno de quienes habitamos Colombia. Es por esto que hemos realizado una
entrevista a cincuenta personas con tres
sencillas preguntas que responden a cuál es el problema de Colombia, la
solución a ese problema y un aporte personal a la solución, respectivamente.
La mayoría de personas
concuerdan en que el principal problema de Colombia es la corrupción, y
descargan la responsabilidad de la actualidad del país en los políticos y
funcionarios públicos deshonestos. He aquí, en las respuestas de los
entrevistados, parte del problema colombiano. Desentenderse de él depositando
la culpa en factores diferentes que nos
excluyen como parte del problema, sin preguntarnos qué hay en nuestra
idiosincrasia que pueda generar el desastre de la situación colombiana.
Pero antes de atrevernos
a develar ese problema original debemos entender que somos incapaces de resolver conflictos.
Los colombianos no sabemos vivir en comunidad y asumir un comportamiento
tolerante frente a los intereses del otro. La viveza individual se premia
opacando la racionalidad colectiva. El pasar por encima del otro para obtener
lo que queremos es un rasgo que nos caracteriza y nos garantiza la subsistencia
dentro de nuestra propia lógica. Esa misma “malicia indígena” de la que nos
ufanamos y que no nos deja varados, es la que retrasa el progreso de Colombia
en todos sus sentidos.
Otro gran grupo de
entrevistados señalan que el problema de
Colombia está en la falta de educación que se solucionaría con más apoyo del gobierno
para la financiación e inversión en educación de calidad. Y aunque es cierto
que nuestro país no ofrece las mejores oportunidades en educación, frente a
esto tenemos que decir que aunque fuéramos todos estudiados y no existieran
analfabetas, sería igualmente difícil de progresar sino existiese un cambio en
la actitud. ¿O cuántos ladrones de cuello blanco no encontramos a diario en los
noticieros? Egresados de las mejores y más prestigiosas universidades
aprovechándose de lo que son los bienes públicos. Lo que se necesita es un cambio en la lógica
social. La construcción de una conciencia de lo colectivo, empezar a perseguir
con las acciones privadas un sueño público que genere felicidad a la mayoría.
De esta manera podremos empezar a ver los frutos en el ámbito privado. En fin,
una nueva moralidad.
Resulta curioso como
dependiendo de la experiencia de vida de las personas responden esta encuesta
desde su opinión personal mas no una opinión global. Por ejemplo, las personas
del campo o sin educación piensan que el único problema de Colombia es la
violencia. Y como no si estas personas han sido las más vulnerables a ataques
guerrilleros, donde el político que gana es el que promete paz y resulta es
aliando con grupos al margen de la ley para hacer de las suyas y aprovecharse
de los más necesitados.
En los colombianos existe
cierta fe que impulsa a seguir creyendo en una figura salvadora. En ese alguien
que subirá al poder y cambiará por fin el curso del país. Pero esto es solo un
atajo contradictoriamente lento para obtener el país idealizado que deseamos.
Es más difícil comprender que a Colombia no se le abrirá camino gracias a una
persona comprometida realmente con el país, sino que el cambio está en la misma
dinámica de la sociedad y que como miembros de ella ese compromiso debe empezar
desde nuestra individualidad. Los atajos han sido siempre la forma de accionar
de los colombianos, como ejemplo principal está el narcotráfico, hoy día
nuestro sello de reconocimiento internacional. Comercializar narcóticos ha sido
la salida más “ingeniosa” y obvia que
han tenido los colombianos para surgir a pesar de la pobreza. Aquí no importan
los medios para obtener dinero. En esta lógica no interesa quebrantar una
sociedad a punta de violencia siempre y cuando se vean los frutos de manera
rápida.
Qué significa tener
corrupción en un país, de hecho qué significa corrupción. ¿Tenemos los
colombianos bien definido este término?, la corporación “Transparencia por
Colombia” define la corrupción textualmente como “el abuso de
posiciones de poder o de confianza, para beneficio particular en detrimento del
interés colectivo, realizado a través de ofrecer o solicitar, entregar
o recibir, bienes en dinero o en especie, en servicios o beneficios, a cambio
de acciones, decisiones u omisiones”. Nos suena como parecido, como común de
hecho normal y no es para más. En Colombia no solo los políticos tienen el
poder del gobierno y el estado sino que además son dueños de los principales
medios masivos de comunicación del país.
Colombia es un país
divertido, con sabor, alegre. Por eso los extranjeros quedan fascinados cuando
llegan a nuestro país. Esa misma viveza individual nos da la chispa. Pensemos
que si Colombia combinara eso con la organización de un país como Suiza
tendríamos mayores posibilidades de progreso. Un país donde las normas estén
creadas para cumplirse y donde la capacidad de improvisación, que ya tenemos,
se conjugue para crear un sistema que sí
funcione.
Pero un país que sabe
de su multiculturalidad y la muestra con orgullo es en el fondo uno que niega
esas mismas raíces, que las rechaza y les ofrece menos oportunidades. La
exclusión de lo que es de nosotros por lo de afuera. El problema original de
Colombia está en la falta de identidad que está configurada en sus ciudadanos.
El hecho de no sentir propio lo que es nuestro es la raíz de nuestras acciones
dirigidas hacia el bien privado. Soñamos con un país verdaderamente democrático
en el que todos tengan oportunidades de salir adelante y sacar parte justa del
mercado. Donde la sociedad no encuentre disparidades tan grandes y cada
individuo vea posible el surgir dentro del marco de la legalidad. La clave para
conseguirlo es simple: el respeto de cada uno por lo que es de todos. Lo
difícil es cambiar el pensamiento de que la viveza es la manera más inteligente
de sobrevivir en una sociedad por uno que priorice el valor de la cooperación.
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